
Crisis de visados amenaza a la delegación de Irán antes del Mundial 2026 en Estados Unidos
La delegación de la selección iraní de fútbol enfrenta una crisis para obtener los visados necesarios para ingresar a Estados Unidos y participar en la Copa del Mundo 2026. Esto ocurre a menos de un mes del inicio previsto del torneo. El equipo nacional partió hacia Turquía para un último campamento de entrenamiento, mientras continúan los esfuerzos diplomáticos y deportivos para asegurar el viaje completo de la delegación y disputar los partidos de la fase de grupos que se celebrarán en territorio estadounidense.
Mehdi Mohammad Nabi, director de la selección iraní, expresó su optimismo sobre la pronta resolución de este problema administrativo en los próximos días. Nabi afirmó: "Según las expectativas que hemos establecido y la correspondencia intercambiada con la FIFA, este asunto debería resolverse en las próximas dos semanas". Estas declaraciones coinciden con el viaje de los jugadores al campamento en Turquía, en preparación para su partido inaugural del torneo, programado para el 15 de junio contra Nueva Zelanda en Los Ángeles.
Por su parte, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, señaló la existencia de restricciones de seguridad que podrían impedir la entrada de algunos miembros de la delegación al país. Rubio explicó: "No habrá problema en permitir la entrada de los jugadores de la selección iraní, pero no se permitirá el acceso al país al personal técnico de la federación que mantiene vínculos con la Guardia Revolucionaria". Esta postura plantea desafíos para el cuerpo técnico de la selección, que aspira a competir en el Grupo G, que también incluye a Bélgica y Egipto.
En un esfuerzo por superar estos obstáculos, Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní de Fútbol, se reunió con Mattias Grafström, secretario general de la FIFA, en Estambul, Turquía, para discutir la crisis de los visados. Las partes involucradas esperan llegar a un acuerdo que garantice la participación regular de la delegación iraní antes del inicio del Mundial el 11 de junio, con el fin de asegurar que las competiciones deportivas se desarrollen sin las complejidades políticas y logísticas que podrían afectar el programa del equipo nacional.