
Fracasa el intento de Sergio Ramos de adquirir el Sevilla por desacuerdos financieros inesperados
El proyecto de compra del Sevilla por parte del exfutbolista español Sergio Ramos ha fracasado de forma inesperada, después de que las negociaciones entre ambas partes se detuvieran definitivamente tras un cambio radical en las condiciones de la oferta económica para adquirir el club andaluz.
Según informó el diario “El Desmarque”, las negociaciones, que se prolongaron durante meses, se derrumbaron de forma repentina el miércoles, después de que Ramos y su grupo de inversores presentaran una nueva oferta significativamente inferior al acuerdo inicial alcanzado dos semanas antes.
El memorándum de intenciones inicial estipulaba una operación por un valor total de 440 millones de euros, que incluía 80 millones de euros destinados a aumentar el capital social del club, 290 millones de euros para los accionistas actuales, además de una cantidad para saldar la deuda neta del club.
Anteriormente, los vendedores habían aceptado posponer parte de los pagos y asumir posibles pérdidas hasta la firma final, después de que Ramos ofreciera garantías sobre la provisión de las seguridades financieras necesarias para completar la operación.
Sin embargo, la situación cambió por completo durante la última reunión, a la que Ramos asistió acompañado de un nuevo abogado, Roberto Álvarez, especialista en derecho deportivo, quien representa a una familia mexicana que se preparaba para entrar como socio principal en el nuevo proyecto de inversión.
Durante el encuentro, la nueva alianza presentó una oferta modificada que reducía el valor de la operación a solo 220 millones de euros, es decir, la mitad del valor previamente acordado, lo que provocó la indignación de los actuales propietarios del club.
La nueva oferta incluía una inyección urgente de 120 millones de euros para un aumento de capital, lo que habría otorgado al grupo de Ramos una participación del 42% de las acciones del club, y luego la asignación de 100 millones de euros adicionales para adquirir otro 18% de los accionistas actuales, lo que habría dado a los inversores el control total del club y reducido significativamente el valor de las acciones restantes.
Ante estas nuevas condiciones, la directiva del Sevilla decidió poner fin a las negociaciones de forma unilateral, considerando que la oferta modificada no beneficiaba el futuro del club ni protegía los intereses de los accionistas actuales.
Los informes también indicaron que el nuevo grupo inversor planeaba lanzar una oferta pública de adquisición de acciones, un paso que podría haber marginado significativamente a los propietarios actuales dentro del club.
Este colapso inesperado se produce después de aproximadamente cinco meses de intensas negociaciones, que concluyeron sin alcanzar un acuerdo final, generando una gran decepción entre todas las partes involucradas en la operación.