
Crisis en los costes de transporte para los aficionados del Mundial 2026 en EE. UU. ante el aumento de los precios de los trenes
Los aficionados al fútbol que planean asistir a los partidos de la Copa del Mundo 2026 en Estados Unidos se enfrentan a importantes desafíos financieros debido al fuerte aumento en los costes del transporte público. Los precios de los billetes de tren de ida y vuelta en algunos estados anfitriones alcanzan los 98 dólares. Esta carga económica surge en comparación con ediciones anteriores del torneo, que a menudo ofrecían transporte gratuito a los aficionados, lo que ha generado una ola de descontento y ha llevado a algunos a buscar soluciones alternativas e independientes para evitar estos gastos adicionales.
Los estados de Nueva Jersey y Massachusetts registraron las tarifas de transporte más altas, con un coste de viaje en tren de 98 y 80 dólares respectivamente. Estas cifras superan con creces los precios habituales de los billetes para los partidos de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), que no exceden los 12,90 dólares en Nueva Jersey y los 20 dólares en Massachusetts. En este contexto, los funcionarios explicaron que estos aumentos son necesarios para cubrir los gastos de seguridad y la expansión de los servicios de trenes sin imponer cargas fiscales adicionales a los residentes locales. Sin embargo, esta justificación ha recibido duras críticas de expertos y aficionados que lo consideran una explotación económica de los seguidores del Mundial.
David Gogishvili, investigador de la Universidad de Lausana (Suiza), afirmó: "Estos costes deben ser asumidos por la organización que obtiene beneficios de estos eventos, que es la FIFA, y las ciudades anfitrionas no siempre deberían cargar con todos los gastos". Gogishvili se refirió a las previsiones de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) de alcanzar ingresos de hasta 13 mil millones de dólares durante el ciclo que abarca de 2023 a 2026. Además, la crisis se ha agravado tras la modificación de los acuerdos iniciales que estipulaban la provisión de transporte gratuito, permitiendo posteriormente a las ciudades ofrecer los servicios al coste real.
En estas circunstancias, algunos aficionados han recurrido a soluciones económicas. Rory Phillips Hunter y un grupo de seguidores reservaron autobuses escolares por un coste de 50 dólares por persona, lo que supuso un ahorro considerable en comparación con los precios oficiales. Phillips Hunter declaró: "La planificación de este Mundial ha sido una pesadilla de principio a fin, y creo que es el más difícil al que se ha podido acceder". Por su parte, Yanara Correa da Costa, analista de sistemas brasileña, consideró que estos elevados costes no son aceptables en absoluto si se comparan con experiencias internacionales previas, como el Mundial de Alemania 2006, que ofreció muchas más facilidades a los aficionados.