
La FIFA monitorea el brote de Ébola en la República Democrática del Congo antes del Mundial
La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) está siguiendo de cerca las repercusiones del brote de la cepa Bundibugyo del virus del Ébola en el este de la República Democrática del Congo. Esto ocurre a 22 días del inicio de la Copa del Mundo de 2026, y el brote ha provocado 134 muertes y cerca de 500 casos sospechosos, generando una amplia preocupación internacional sobre el impacto de esta crisis sanitaria en el esperado evento deportivo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado su profunda preocupación por la rápida propagación de la epidemia. Tedros Adhanom, director general de la organización, afirmó: "Estoy muy preocupado por la magnitud y la velocidad de la epidemia", y añadió que "no hay vacunas ni tratamientos" disponibles actualmente para esta cepa específica, aunque se espera que una vacuna esté disponible en dos meses.
Por su parte, la FIFA confirmó que está monitoreando la situación y manteniendo un contacto continuo con la federación de fútbol de la República Democrática del Congo para asegurar que el equipo reciba todas las directrices médicas.
Las autoridades de Estados Unidos, a través de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), han tomado estrictas medidas preventivas, incluyendo la suspensión por 30 días de la entrada de personas que hayan visitado las zonas afectadas en la República Democrática del Congo, Uganda y Sudán del Sur. Sin embargo, la participación de la selección congoleña en las fases finales no está en peligro por el momento, gracias a los esfuerzos del Departamento de Estado de EE. UU. para incluir a la delegación del equipo en protocolos de examen especiales, similares a los aplicados a sus ciudadanos que regresan y a las delegaciones oficiales.
Los informes indican que a los aficionados que deseen viajar para apoyar a la selección, que se encuentra en el Grupo 11 junto a Colombia, Portugal y Uzbekistán, no se les concederá ninguna excepción a las restricciones de entrada impuestas por Estados Unidos. Así, la crisis sanitaria se mantiene como uno de los desafíos inesperados que enfrenta la organización del torneo internacional a pocas semanas del inicio de las competiciones.