
El Gobierno Vasco solicita un periodo de reflexión antes de aprobar la organización de partidos del Mundial 2030 debido a las consecuencias económicas
El Gobierno Vasco ha solicitado oficialmente un periodo de reflexión y análisis sobre la participación de Bilbao y San Sebastián como sedes para albergar partidos de la Copa del Mundo de 2030.
Esta iniciativa surge ante las crecientes dudas relacionadas con las implicaciones económicas y logísticas de organizar el evento, así como con los requisitos establecidos por la Federación Internacional de Fútbol (FIFA).
Se espera que este periodo se extienda durante varios meses, permitiendo un estudio exhaustivo de la situación antes de la decisión final de la FIFA, que no se prevé que se anuncie antes de enero de 2027.
María Ubarrechena, portavoz del Gobierno Vasco, explicó que una decisión de tal magnitud no puede tomarse a la ligera. Afirmó: "Una decisión de esta importancia no puede resolverse con un sí o un no", y subrayó la necesidad de respetar este plazo de análisis, que las autoridades regionales consideran un paso esencial en este momento.
Ubarrechena señaló que la última palabra la tendrá la FIFA, y quiso transmitir un mensaje de tranquilidad al público al declarar: "La última palabra la tendrá la FIFA y esta decisión no se emitirá antes de enero de 2027. Todavía tenemos siete meses y queremos transmitir calma a todos", en referencia a la continuación de las consultas destinadas a proteger los intereses de ambas ciudades.
En este contexto, han surgido reservas oficiales expresadas por Elixabete Etxanobe, diputada general de Bizkaia, y Jon Insausti, alcalde de San Sebastián, sobre la preparación de sus respectivas ciudades para asumir la carga de la organización y cumplir con los criterios exigidos.
A pesar del apoyo inicial del Gobierno Vasco a la candidatura y a los estadios propuestos anteriormente, se ha vuelto imperativa la necesidad de evaluar con precisión la viabilidad financiera y organizativa, para asegurar que los intereses locales no se vean afectados por los estrictos requisitos internacionales que impone la organización de un evento mundial de esta magnitud.
En cuanto a los motivos, los responsables han afirmado que la actual reticencia no está relacionada con la posibilidad de que la selección española dispute sus partidos en la región, sino que el enfoque principal es la gestión adecuada de los recursos y los compromisos logísticos.
A través de esta revisión, el País Vasco busca equilibrar la pasión por la organización deportiva con la responsabilidad financiera, y evitar tomar decisiones definitivas que puedan acarrear cargas imprevistas a largo plazo.