
El Ministerio del Interior italiano solicita el aplazamiento del derbi capitalino entre Roma y Lazio por motivos de seguridad
El Ministerio del Interior italiano ha solicitado una modificación en la fecha del derbi capitalino entre la Roma y la Lazio, programado inicialmente para el 17 de mayo, correspondiente a la jornada 37 (penúltima) de la Serie A. El ministerio presentó una petición formal para trasladar el encuentro al lunes 18 de mayo, a las 18:00 horas, en lugar de su fecha original. Esta propuesta busca garantizar una gestión más efectiva del orden público, dadas las complejidades de seguridad que acompañan a este enfrentamiento.
Las autoridades italianas explicaron que los motivos de esta solicitud se deben a la coincidencia del partido con las finales del Abierto de Italia de tenis, que se celebran en la zona del Foro Itálico, adyacente al Estadio Olímpico. Asimismo, el ministerio enfatizó la necesidad de evitar las tensiones históricas entre las aficiones de ambos clubes, en un momento en que la zona experimentará una gran afluencia de aficionados a diferentes deportes.
Al respecto, un portavoz del Ministerio del Interior italiano afirmó: "El partido no se disputará en horario vespertino", en referencia al deseo de asegurar la salida de los aficionados a la luz del día.
En contraste con esta postura, las directivas de la Roma y la Lazio han expresado su oposición al cambio de fecha propuesto. Según informes, ambos clubes prefieren mantener el calendario previamente establecido para la competición doméstica. Se espera que el Ministerio del Interior estudie este asunto de manera definitiva en los próximos días para tomar una decisión que resuelva la controversia, especialmente considerando que la edición anterior del derbi, en enero de 2025, ya sufrió una modificación similar en el horario por motivos de seguridad tras enfrentamientos entre aficionados.
Estas medidas recuerdan las dificultades organizativas registradas en la capital italiana el año pasado durante un partido entre la Lazio y la Juventus, cuando se produjo una superposición entre la salida de los aficionados al tenis y la entrada de los seguidores de fútbol al estadio. Esto refuerza las preocupaciones de las autoridades sobre la repetición de un escenario similar, dada la gran sensibilidad que rodea los partidos de alto nivel en Roma y su impacto directo en el tráfico y la seguridad en las zonas aledañas a las instalaciones deportivas.