
División en Trigoria entre Gasperini y Ranieri exige la intervención de la familia Friedkin
La tensión en el centro de entrenamiento de Trigoria entre el entrenador Gian Piero Gasperini y el primer consejero Claudio Ranieri está en aumento. Esto se produce tras la aparición de claros indicios de una división interna, manifestada en su llegada por separado y la ausencia de saludo el lunes. Este distanciamiento surge a raíz de las declaraciones de Ranieri el pasado viernes por la noche, antes del partido contra el Pisa, en las que defendió los nuevos fichajes que Gasperini no había incluido en la lista de éxitos técnicos del equipo.
Ambas partes llegaron a la sede de entrenamiento con una ligera diferencia de tiempo, alrededor de las 12 del mediodía. Sin embargo, la falta de comunicación entre ellos reflejó una brecha que los días anteriores no lograron reducir. En este contexto, los círculos deportivos esperan una intervención de la familia Friedkin, propietaria del club italiano Roma, para calmar la situación. Se espera una confrontación directa entre ambas partes, mientras que Gasperini tiene previsto recibir una llamada de los propietarios del club tras finalizar la sesión de entrenamiento.
Las lesiones en las filas de los jugadores constituyen un eje adicional de la disputa, especialmente en lo que respecta a la situación del cuarteto Mancini, Dybala, Koné y Wesley. Gasperini insiste en la necesidad de recuperar los servicios del brasileño Wesley para participar en el próximo encuentro, a pesar de la oposición del cuerpo médico y del médico de la selección brasileña, quienes han descartado la disponibilidad del jugador para regresar a los campos el próximo sábado.