
La expulsión de Nico González ante el Barcelona impide al Atlético de Madrid activar su cláusula de compra
La tarjeta roja directa que Nico González recibió durante el partido contra el Barcelona frustró las aspiraciones del jugador de permanecer automáticamente en el Atlético de Madrid. Esta sanción le impidió cumplir las condiciones de la cláusula de compra obligatoria estipulada en su contrato de cesión con la Juventus. Como consecuencia, el club madrileño no estará obligado a pagar los 32 millones de euros acordados previamente para incorporar al jugador de forma definitiva.
Según las cláusulas contractuales vigentes, el acuerdo estipula que González debía participar al menos 45 minutos en el 60% de un total de 35 partidos de LaLiga española para activar la compra automática. A pesar de que el jugador ha disputado 20 encuentros ligueros hasta la fecha, solo 14 de ellos cumplieron los criterios técnicos requeridos. Esto hace que sea imposible alcanzar las cifras objetivo al final de la temporada tras la reciente expulsión.
La continuidad del jugador en la capital española dependerá ahora de nuevas negociaciones entre la directiva del Atlético y el club italiano, una vez finalizada la temporada actual. Esta tarea se antoja complicada, especialmente ante la confirmación de que el jugador se perderá el próximo compromiso contra el Sevilla.
En este contexto, Luciano Spalletti, entrenador de la Juventus, ha señalado que González entra en sus planes técnicos para la próxima temporada. Esto abre la puerta a su posible regreso a las filas de su equipo de origen en Turín.